
Del Evangelio según san Lucas. Lc 12, 32-48
Señor, enséñame, por tu Amor, a estar preparado a tu venida. Me pides permanecer siempre vigilante, pero, ¡tantas veces en la espera pierdo la serenidad y la confianza!
Haz que mi fe, –a veces incapaz de dar respuesta– sea como una roca siempre firme e inamovible. Que tu luz no deje nunca de resplandecer cuando el futuro se me haga oscuro.
Haz, Señor, que la limitación de nuestros días, que tantos hermanos míos sufren especialmente, sea reconstruida sobre la justicia y la esperanza, y por la colaboración sincera entre todos, también por la mía.
Oh Señor, a veces la tentación de actuar en la iniquidad del mundo con deshonestidad y violencia, es grande. Tú que eres el Omnipotente, ayúdame a contrastar la acción del mal en la Historia con armas distintas a las suyas, siguiendo tu camino, Jesús, manso y humilde de corazón