
El Padre, que permanece en mí, Él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mi…
Del Evangelio según san Juan 14, 1-12
«No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí».
No se turbe vuestro corazón, tened fe en Dios y también en mí. El Señor ve primero que el corazón de sus discípulos está muy turbado, consternado… ¿por qué motivo? Les había dicho que en breve os dejará, retornará al Padre y será matado. Entonces, los está preparando a la separación de Él por esto les exhorta a tener fe.
No estaremos siempre sobre esta Tierra, junto a las personas que queremos. Es necesario irnos de aquí, que nos guste más o menos, que lo queramos o no… el Evangelio nos dice cuál es nuestro destino final. Para llegar a ello, es necesario la fe.
Busquemos ahora comprender qué es el estado de fe al que son llamados los seguidores de Jesús, por tanto, también nosotros.