
«Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin el vestido de boda?»
Del Evangelio según san Mateo 22, 1-14
El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo…
En el evangelio de este domingo hay una invitación ferviente de Dios a participar en el Banquete de Bodas. Para participar se requiere un vestido de bodas, es lo menos que se requiere para quedarse, porque ir a un banquete de bodas no es como ir al mercado.
El Señor invita a gente buena y mala, gente que está en la calle, que no conoce en absoluto el sentido de dialogar con Él, que nunca ha tenido experiencia de Dios… todos están invitados por parte de Dios, pues, no hay parcialidad ni discriminación, porque nadie queda excluido de Su Mesa.
Recibida la invitación, todo el mundo puede unirse o no unirse a las Bodas, usar ropa nueva y asequible o presumir de entrar con la ropa de siempre sin un mínimo de consideración y de respeto por los otros…