
El 20 de marzo, la comunidad educativa del Colegio Nuestra Señora del Rosario se reunió para vivir un tiempo de reflexión y renovación en la misión de educar.
En este tiempo de Cuaresma, los docentes estamos llamados a detenernos, hacer silencio interior y reencontrarnos con el sentido profundo de nuestra vocación. Este retiro inició con la Santa Misa, oficiada por los monjes Albertinianos, poniendo a Cristo como centro de nuestra vida y fuente de toda renovación.
Inspirados en la vida de San Francisco de Asís, reflexionamos sobre su camino de conversión: su renuncia a las riquezas, su encuentro con Cristo en la cruz de San Damián y su abrazo al leproso, que transformó su miedo en amor. Estos momentos nos invitan a despojarnos de lo que nos aleja de nuestra vocación, a reconstruir corazones desde nuestra labor educativa y a acompañar con paciencia y misericordia a nuestros estudiantes. Finalmente, su muerte, vivida en humildad y entrega total a Dios, nos recuerda que la verdadera grandeza está en amar y servir. Así, este retiro nos impulsa a renovar nuestro compromiso como educadores, viviendo con fe, sencillez y espíritu de servicio.

