
«No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios…»
Del Evangelio según san Mateo 4, 1-11
«Hemos entrado en el itinerario espiritual de la Cuaresma.»
Un recorrido muy precioso que nos conduce a la Pascua de Jesús, esto es, a vivir como resucitados, como criaturas nuevas. Estar liberados de la esclavitud del pecado que nos lleva a la muerte interior, que empuja a hacer el mal que nosotros no queremos.
La fe cristiana tiene dos grandes centros: La Navidad, esto es, la Encarnación de Dios en nuestra naturaleza humana, y la Pascua, el Señor muere y resucita de la muerte. Para celebrar estos dos grandes eventos se necesita un periodo necesario para preparar el corazón como se prepara la tierra para sembrar y para que pueda traer fruto…