
Ha sido un momento de profunda alegría para toda nuestra Comunidad Educativa.
En esta solemnidad, en la que la Iglesia contempla con admiración a María, preservada del pecado desde el primer instante de su existencia, nuestros alumnos participaron con entusiasmo, fe y espíritu juvenil.
Reunidos alrededor del altar, acompañaron la liturgia con cantos, lecturas y ofrendas, creando un ambiente de recogimiento y cercanía con Dios. Con su participación, se convirtieron en testigos vivos del amor y la gracia que María recibió.
También los más pequeños del colegio celebraron con ilusión a la Virgen Inmaculada, compartiendo un momento especial lleno de alegría y sencillez.
Que María Inmaculada siga guiando nuestro camino
>> Compartir la noticia en