La celebración de la Purísima es una de las tradiciones religiosas más queridas y arraigadas en la espiritualidad nicaragüense. Cada año, familias, comunidades y servidores se reúnen con devoción para honrar a la Inmaculada Concepción de María, expresando su amor y gratitud a través de cantos, plegarias y actos de fe que fortalecen la unidad y la esperanza del pueblo.
¿Quién causa tanta alegría? ¡La Concepción de María!



En el último día de la novena, el ambiente se llena de júbilo y recogimiento. Los fieles llegan con corazones agradecidos por los favores recibidos durante todo el año y con la confianza puesta en la intercesión maternal de la Virgen. Este día tiene un significado especial, pues es la culminación de nueve jornadas de oración, reflexión y encuentro comunitario.
La celebración estuvo a cargo de los servidores de la Fraternidad de Paz y Bien, quienes con entrega y espíritu de servicio guiaron cada momento de la devoción. Su presencia y liderazgo aportaron un ambiente de fraternidad, sencillez y profunda espiritualidad, propios del carisma franciscano que inspira su misión. Con alegría y compromiso, animamos los cantos, las intenciones y la oración comunitaria, fortaleciendo la fe de todos los presentes.



Durante la celebración se elevaron oraciones por diversas necesidades, especialmente por las personas enfermas y por quienes afrontan dificultades. Entre ellas, se pidió por la salud del esposo de Juana Corina, dueña de la quinta cuyo nombre lleva: «Colina La Virgen», que con hospitalidad abre siempre sus puertas a la comunidad, convirtiéndola en un espacio de encuentro y bendición.
Así, el último día de la novena se convierte en una celebración plena de alegría y fervor, donde cada canto a la Purísima es un acto de amor y cada oración, una muestra de confianza. La comunidad, acompañada por los servidores de la Fraternidad de Paz y Bien, reafirma su devoción mariana y se prepara para vivir con entusiasmo la tradicional Gritería, en la cual compartimos al final lo típico y tradicional de las golosinas, refrescos, y los juguetes que son símbolos de alegría de esta gran fiesta única en el mundo, manteniendo viva una herencia y fe que fue heredada por los hermanos franciscanos traída desde España. Gracias Señor por tener como patrona a la Inmaculada Concepción.
¡María de Nicaragua! ¡Nicaragua de María!