





Cantamos…
Del Pesebre a la Cruz · Solideo
En tus brazos Francisco,
refugio halló el Señor,
tu corazón fue el humilde Pesebre
que acogió al Dios de amor.En tus brazos Francisco,
descanso halló el Señor,
grabadas en tu cuerpo quedaron
las llagas de la salvación.Hoy Francisco decimos,
contigo mi Dios y mi todo.Seguimos tus pasos tras Cristo
llevando la Paz y el Bien.
El Dios que se encarnó en Belén
es el mismo que está en la Cruz.Y Francisco abre el corazón,
para esconder en él a Dios de amor.
El camino que lleva al Pesebre
es el mismo que lleva la Cruz.Con Francisco seguimos el sendero que Cristo nos dejó en el Evangelio. (4)




Tres años antes de su muerte, cerca de Greccio, unos quince días antes de la navidad del Señor, Francisco llamó a su amigo Buen Juan, que vivía por esta región, y le dijo:
«Si quieres que celebremos en Greccio esta fiesta del Señor, date prisa en ir allá y prepara lo que te voy a indicar. Deseo celebrar la memoria del niño que nació en Belén y quiero contemplar de alguna manera con mis ojos lo que sufrió de niño, cómo fue puesto en el pesebre y colocado sobre heno entre el buey y la mula».
Oyendo esto su amigo Juan, corrió y preparó en el lugar señalado cuanto el Santo le había indicado.
Llegó el día, día de alegría. Se citó a hermanos de muchos lugares; hombres y mujeres de la comarca, llenos de gozo, prepararon antorchas para iluminar aquella noche que, con su estrella iluminó todos los días y años. Llegó Francisco y, viendo que todas las cosas estaban dispuestas, las contempló y se alegró. Greccio se convierte en una nueva Belén. Llega la gente, y, ante el nuevo misterio, saborean nuevos gozos. Cantan los hermanos las alabanzas del Señor y toda la noche transcurre entre cantos de alegría.
«Las florecillas de San Francisco». Cómo San Francisco preparó el pesebre en Greccio el día de Navidad. Relato de Tomás de Celano, (1 Cel 84-87).



En el Belén de nuestra vida, ¿qué figura quiero ser? ¿Dónde me sitúo? ¿Soy como la estrella, que muestra a los demás dónde ha nacido Jesús? ¿Soy como un pastor, que se acerca al portal con un regalo para el Niño Jesús? ¿Soy como María, que permanezco muy cerca del Niño Dios? ¿O soy como Herodes, que no quiero que nazca Jesús en mi vida?
Escribe una actitud de que represente cada figura del Belén (que puedes vivir tú o que has visto que viven los demás: ej. Herodes, la envidia; Reyes magos, la generosidad…). Eso te sitúa en el belén y te invita a cambiar de actitud ante el nacimiento de Jesús.



Por intercesión de San Francisco, pedimos al Señor acogerle, en esta Navidad, con corazón limpio y generoso.



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