
«Hazme justicia frente a mi adversario…»
Del Evangelio según san Lucas 18, 1-8
«La oración de petición es signo de confianza en Dios.»
Cuando estamos seguros de que una persona realmente nos ama, espontáneamente le pedimos todo lo que necesitamos y que es bueno.
San Juan define la fe como «creer en el amor de Dios por nosotros». Pues bien, el creyente tiene una confianza tan grande en Dios, que a Él le pide todo con sencillez y a Él se remite.
La parábola del juez inicuo y de la viuda obstinada recuerda la necesidad de rezar sin desanimarse, aunque el Señor tarda y parece sordo a todas nuestras súplicas. El argumento de Jesús es simple: Si un juez inicuo termina por darse por vencido a causa de la viuda insistente, cuánto más DIOS QUE ES JUSTO escuchará nuestro grito de ayuda.