El «Sol de Antequera» entrevista a nuestra Madre General con motivo de la entrega de la medalla de Oro de la Ciudad de Antequera a la Congregación de HH. Franciscanas de los Sagrados Corazones



«Pues nos llama el Alcalde directamente porque sabéis que es una persona muy cercana a la Congregación. Nos dijo que iba a proponernos para recibir este año la Medalla de Oro de la Ciudad».

«Yo me quedé sorprendida totalmente, me cogió de improviso. Me insistió mucho que la medalla era para toda la congregación, para todas las hermanas por la labor continua desde que Madre Carmen nos fundó». «Es como darle un premio a sus raíces, a sí misma del pueblo. Creo que es como una manera de agradecer al pueblo que haya sido capaz de reconocer todo lo que la congregación ha hecho desde hace 141 años».

«En principio como me dijo que lo iba a proponer, no dije nada porque no era oficial. Cuando ya se hizo, nos enteramos por todos los medios de comunicación. Recibimos muchos mensajes para felicitarnos y lo comuniqué a la congregación, a todas las casas por un correo que les mandé».

«Así es porque es una obra, una obra de Dios y, por tanto, que Antequera reconozca que la misión de Madre Carmen y su obra es obra de Dios, pues me parece que es algo muy bonito».

«Aparte de España, ahora mismo estamos en República Dominicana, que han cumplido 100 años ya allí. Tenemos siete casas, donde hay colegios, atendemos a escuelas públicas, a dispensarios… Luego en Nicaragua tenemos dos casas de un colegio muy grande, muy antiguo, de mucha tradición. También una casa de misión en Nicaragua. Y luego en Uruguay atendemos a niños fuera del horario escolar, tanto por la mañana como en la tarde».

«Pues sí, es diferente. Pienso que lo más rico que tiene un pueblo es su cultura y mientras uno no vive con ellos y los conoce, no sabe valorarlo. Lo que aquí llamamos riqueza y necesidades, pues a lo mejor allí no lo son tantos. Y desde luego, lo que no podemos decir es que en unos sitios seamos más felices que en otros. Creo que un pueblo cuando vive sus raíces históricas, su cultura, sus valores es feliz».

«Allí se vive una religiosidad diferente de la que vivimos aquí. Para ellos, Dios no es algo que está olvidado. Dios es algo que lleva su historia, lleva su vida y le sienten presente y le invocan. Y eso es algo muy grande».



«Justamente hoy cuando nos hacéis esta entrevista, el Papa ha enviado un mensaje previsto por el Papa Francisco, por los 10 años que se publicó la encíclica ‘Laudato Si’. Celebramos el Día Mundial de Oración por la Creación. Ese discurso el Papa lo firmó el día 30 de junio, que era el día del cumpleaños de la Madre Carmen, y el día que nosotros estábamos en la entrevista con él. Pues dice cosas tan bonitas como que el cristianismo, la palabra de Dios, es como una semilla. El mensaje que quería enviar es la esperanza, porque estamos viviendo el Jubileo de la Esperanza. Entonces habla de que el Evangelio y la esperanza son como unas semillas que viven en nuestra tierra y que nosotros tenemos que hacerlas fructificar. Entonces, relacionado con lo de la Medalla de Oro, pues sería a esas semillas de esperanza y de paz que Madre Carmen sembró en Antequera y que han dado fruto y que siguen no solamente en Antequera, sino en muchos sitios de España, porque ya en su tiempo la Madre Carmen, esa semilla de esperanza y de paz, la llevó a muchos pueblos de España en su vida. Con medios increíbles, careciendo de muchas cosas, pero ella fue capaz de llevar esa semilla de esperanza a muchos pueblos de España, luego fuera de España. Y esas semillas, pues siguen dando fruto hoy».

«Me parece que el Papa, que mencione que esa semilla de paz y esperanza, que son las que nos toca sembrar y que bueno, las que Madre Carmen sembró y que nos toca seguir dando fruto hoy. Echando semillas, que luego la semilla tiene una fuerza en sí misma porque es el Evangelio y es la palabra de Dios y fructifica allí donde tenga que dar frutos».

«Un agradecimiento a Antequera, porque la ciudad, sus gentes, es capaz de reconocer la obra de Madre Carmen, esas semillas que han caído en Antequera y que han caído en otros sitios, y que Antequera ha sido capaz de reconocer que hoy la obra de Madre Carmen sigue dando fruto y por tanto nos lo quiere reconocer».

«Sabes que todo está en proceso y que los procesos son muy largos y llevan sus pasos».

«Está en su proceso y va despacio. Para nosotros eso no es lo más importante, aunque nos gustaría muchísimo ver a Madre Carmen en los altares, pero para nosotros creo que lo más importante y lo que nos llena de gozo es que podamos seguir sembrando esa semilla y haciendo fructificar lo que ella dejó y además ver el cariño tan grande y la devoción que le tienen a Madre Carmen desde todas las partes del mundo, cómo acuden a ella y cómo acuden a visitarla en Antequera y cómo llegan a conocerla de la manera más insólita, cómo Madre Carmen está presente en tantos corazones, en tantas familias y socorriendo tantas necesidades de una manera así como muy callada y muy sencilla».

«Que el Señor permita que estemos, que sigamos aquí, sembrando la semilla de la paz y el bien que Madre Carmen, y que dé frutos».



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