Del Evangelio según san Mateo,
Mt 16, 13-19
Señor, enséñame aquel Amor que es siempre paciente y siempre cortés; nunca celoso, presuntuoso, egoísta o susceptible…
Señor, enséñame a no hablar como una campana que resuena o un platillo que aturde, sino con Amor. Hazme capaz de comprender y dame la Fe que mueve las montañas, pero con el Amor.
Enséñame aquel Amor que es siempre paciente y siempre cortés; nunca celoso, presuntuoso, egoísta o susceptible. El Amor que experimenta alegría en la verdad, siempre dispuesto a perdonar, a creer, a esperar y a soportar.
Finalmente, cuando todas las cosas finitas se disuelvan y todo esté claro, que yo pueda haber sido el débil pero constante reflejo de Tu Amor perfecto. Amén.
