
Del Evangelio según san Juan, Jn 21, 1-14
La Pascua continúa: Pasión y Resurrección están constantemente presentes en la vida guiada por el Espíritu.
La visión de Juan nos introduce en una solemne liturgia de alabanza: Ante el Trono de Dios aparece el Cordero Inmolado: El doble aspecto de pasión y resurrección. En Su Honor se eleva un himno de aclamación en el que se funden las voces del cosmos, de los ángeles y de los santos que están ante Dios, y también de las personas salvadas, pertenecientes a todos los pueblos de la Tierra.
Concretamente, la asamblea litúrgica está compuesta por personas diversas por situaciones de vida, procedencia social, niveles de fe e interés religioso, por ministerios y carismas recibidos con vistas al bien común. Pero todos estamos unidos en la misma acción de alabanza que se desarrolla en la presencia de Cristo Glorioso.