Del Evangelio según San Marcos (Mc 10, 17-30)
La Palabra de Dios en este XXVIII Domingo quiere, si no inmunizarnos, al menos vacunarnos contra el encantamiento del dinero, devolviéndolo a su categoría de ‘medio’ y no de fin.
La liturgia de la Palabra ofrece claras reglas para jerarquizar valores, descubrir insidias, orientar la vida cristiana según la voluntad divina.
Hay riquezas y riquezas…
Por un lado encontramos la que entorpece la vida e impide el altruismo o la disponibilidad al seguimiento. Tal es la situación del hombre que sale al encuentro de Jesús y luego se aleja triste y afligido.
Por otro lado encontramos la riqueza que merece la concentración de nuestros esfuerzos, como el estar con Jesús, o la Sabiduría que es don de Dios o la búsqueda de su Palabra que ilumina y orienta.
