Comienza el verano en la Casa Madre y con él, el encuentro con las Hermanas que llegan de diferentes puntos de España y de América para formarnos y crecer en nuestra vida consagrada. El primer encuentro ha sido dirigido por el P. Salvatore Musella, sacerdote vocacionista. Las hermanas junioras cuentan su experiencia.

En este mes de julio el Señor ha querido hacernos un gran regalo. Bajo el título «Relaciones humanas-espirituales para una Consagración y Misión plena», el Padre Salvatore Musella, sacerdote vocacionista, ha impartido a algunas Hermanas de diferentes Comunidades de la Congregación un curso de formación en el que hemos hablado de temas como el conocimiento de la persona, el crecimiento, el cuerpo, las relaciones interpersonales, los consejos evangélicos… profundizando sobre nuestro ser de consagradas, y reforzando el intenso amor a la humanidad de Cristo que nos dejó nuestra Madre como rasgo característico de nuestra espiritualidad franciscana.


Días intensos de encuentro con Dios y con los demás, de escucha, de reflexionar, compartir, conocer para más amar nuestra vocación y el que es su origen, su centro y su fin: Jesús. Días de experimentar la verdadera alegría de sabernos hermanas, amadas y llamadas a continuar haciendo realidad hoy nuestro carisma de Franciscanas de los Sagrados Corazones, manifestando la belleza de este don que el Señor nos ha hecho al servicio de la humanidad.


Madre Carmen decía a sus hijas:
«Que estéis muy unidas, que haya mucha paz y caridad entre vosotras».
Y a lo largo de nuestra historia las Hermanas se han encargado de custodiar ese tesoro precioso que es para nosotras la vida de familia, y que tanto hemos podido palpar durante estos días: unidas en el gozo, en las dificultades, en las esperanzas… con el deseo de ayudarnos unas a otras a ser santas.
Damos gracias a Dios por permitirnos vivir esta experiencia.
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