El mes de junio lo cerramos lleno de emociones y fluido de la gracia de Dios, pues los días 27, 28, 29 y 30 hemos realizado nuestro campamento vocacional como cierre de la primera parte del proceso de discernimiento que un grupo de jóvenes han venido realizando a lo largo de todo un año.

Describir con una palabra estos cuatro días es muy difícil, pero podemos decir que fue: maravilloso, desafiante, hermoso, alegre, valioso, divertido, lleno de paz y tranquilidad, increíble, fantástico, pero también con algunos sacrificios y retos.
Participaron 17 jóvenes, 8 hermanas, 1 celadora y nos acompañaron las 3 postulantes. Sin embargo, eran muchas las personas que estaban orando por los frutos de este encuentro.
Este campamento se realizó con el objetivo de que algunas chicas vayan discerniendo el camino que Dios ha preparado para ellas, pero continuamos por más, pues estamos clara que la vocación es una llamada para SIEMPRE, SIEMPRE, y que esto requiere espacios de oración, silencio, convivencias, pues es una DECISIÓN PARA TODA LA VIDA.
Damos gracias a Dios por todo y a su madre María por ser nuestra compañera de camino.



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