¡A TI SEÑOR…

… LA GLORIA Y LA ALABANZA!

Gracias, Señor, por el don de Madre Carmen. Ella nos recuerda que el camino de la santidad es posible, que debemos vivir con los pies en la tierra y el corazón en el cielo. Concédenos verdaderos deseos de santidad; que hagamos de nuestra vida un reflejo de Tu Luz y anhelemos enseñar a los hombres a conocerte y amarte.