«TE DOY GRACIAS PADRE…

…Por que has revelado estas cosas a los pequeños»

«Yo me considero como un pajarillo débil cubierto solo por un ligero plumón. No soy un águila; sólo tengo de ella los ojos y el corazón, porque a pesar de mi extrema pequeñez, me atrevo a mirar fijamente al divino Sol, al Sol del Amor, y mi corazón siente en sí todas las aspiraciones del águila.
¿Que será de él? ¿ Morirá de pena viéndose tan impotente? ¡Oh no! El pajarillo ni siquiera llega a afligirse. Con un abandono audaz quiere seguir mirando fijamente a su divino Sol. Nada sería capaz de asustarle, ni el viento, ni la lluvia. Y si oscuras nubes vienen a ocultar el Astro del Amor el pajarillo no cambia de sitio; sabe que más allá de las nubes su Sol sigue brillando, que su resplandor no podría eclipsarse ni un solo momento.
Jesús, hasta aquí comprendo tu amor por el pajarillo, puesto que no se aleja de Ti… Pero yo lo sé, y tu también lo sabes: muchas veces la imperfecta criaturilla, aun permaneciendo en su sitio, se deja distraer un poco de su única ocupación; No pudiendo cernerse como las águilas el pobre pajarillo vuelve a ocuparse una y otra vez de las bagatelas de la tierra.
No obstante, después de todas sus travesuras el pajarillo se vuelve hacia su amado Sol, presenta a sus rayos bienhechores sus alitas mojadas y «gime como una golondrina». Y en su dulce canto confía, cuenta detalladamente sus infidelidades, pensando en su temerario abandono conquistar así más dominio, atraer más plenamente el amor de Aquel » que no vino a llamar a los justos sino a los pecadores».
¡Oh Jesús como se alegra tu pajarillo de ser débil y pequeño! ¿Qué sería de él si fuera grande? Nunca tendría la audacia de comparecer en tu presencia.
¡Oh Jesús! Si yo pudiera revelar a todas las almas pequeñas cuán inefable es tu condescendencia estoy segura de que si por un imposible encontrases a un alma más débil, más pequeña que la mía, te complacerías en colmarla de favores más grandes aun, con tal de que ella se abandonara con entera confianza en tu misericordia infinita…
Pero ¿Por qué estos deseos de revelar a los demás los secretos de tu amor, oh Jesús? ¿No puedes, acaso, revelarselos Tú a otros? Sí, estoy segura de ello, y te conjuro a que lo hagas. Te suplico que abajes tu mirada hacia un gran numero de almas pequeñas. Te suplico que escojas una legión de pequeñas víctimas dignas de tu AMOR…!» (Santa Teresita del Niño Jesús)
En este día, en que la Iglesia celebra a Santa Teresita, la pequeña Doctora de la Iglesia, y en el contexto de este año de la misericordia, nosotras le pedimos a esta florecilla del cielo: » Oh amiga Teresa no dejes en el cielo de pedirle a Jesús que nos añada a su legión de pequeñas víctimas de AMOR»