TANTO AMÓ DIOS…

… AL MUNDO.

Señor, hoy es el silencio del Amor, el lenguaje que escuchamos. Hoy es el día del amor hasta el extremo, día de tu amor sin límites. Hoy, Señor, hemos de adorar y callar, amar y perdonar, alabar y agradecer… Junto a Ti, recordamos a todos los crucificados de nuestro mundo en los que sigues muriendo, tantos hermanos nuestros que sufren… Mueres, Señor, y eres sepultado para enseñarnos el despojo total, el silencio elocuente, la entrega hasta la Cruz.

Señor, qué misterio tan grande de tu amor por nosotros, toda nuestra vida no basta para agradecer, amar, adorar tu condescendencia, tu designio de salvación y redención de la humanidad.

Gracias, Cristo muerto, porque en medio de tanto sufrimiento y oscuridad, se vislumbra el triunfo de la Resurrección. Ya atisba la vida nueva de los salvados.

Cristo muerto y sepultado, esperamos Contigo el triunfo del Amor, del bien; esperamos Contigo la vida que nos das. Gracias Cristo, muerto y sepultado. Gracias por tanto amor derramado.