SU MISERICORDIA LLEGA A SUS FIELES…

… De generación en generación
El día 8 fue un día grande para toda la Iglesia: en la solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, el Papa Francisco abre el Año Jubilar de la Misericordia, con el gesto – sencillo y elocuente a la vez – de entrar por la Puerta Santa.
Nosotras vivimos de una manera muy especial este día en nuestro Noviciado, pues, como cada año, nos unimos a la tradición nicaragüense celebrando «la Purísima» con su correspondiente gritería. Todo para nuestra Madre del cielo.

 El Papa mismo nos explica en su bula «Misericordiae Vultus», el gran significado que tiene abrir en este día la Puerta Santa y, con ello, inaugurar este año jubilar :
«Esta fiesta litúrgica indica el modo de obrar de Dios desde los albores de nuestra historia. Después del pecado de Adán y Eva, Dios no quiso dejar la humanidad en soledad y a merced del mal; por esto pensó y quiso a María santa e inmaculada en el amor (cfr Ef 1,4), para que fuese la Madre del Redentor del hombre. Ante la gravedad del pecado, Dios responde con la plenitud del perdón. La misericordia siempre será más grande que cualquier pecado y nadie podrá poner un límite al amor de Dios que perdona. En la fiesta de la Inmaculada Concepción tendré la alegría de abrir la Puerta Santa. En esta ocasión será una Puerta de la Misericordia, a través de la cual cualquiera que entrará podrá experimentar el amor de Dios que consuela, que perdona y ofrece esperanza.» (M.V. 3)
Nosotras queremos vivir de lleno este año jubilar de la misericordia como el Papa nos lo propone:
«Hay momentos en los que de un modo mucho más intenso estamos llamados a tener la mirada fija en la misericordia para poder ser también nosotros mismos signo eficaz del obrar del Padre. Es por esto que he anunciado un Jubileo Extraordinario de la Misericordia como tiempo propicio para la Iglesia, para que haga más fuerte y eficaz el testimonio de los creyentes.» (M.V. 3)
Y ya que nos invita a peregrinar, hemos querido aceptar su invitación con una peregrinación muy particular. En este año santo peregrinaremos hacia la casa del padre. ayer comenzamos este viaje que será en barco pues queremos zambullirnos en el río de la misericordia que brota del costado abierto de Cristo.

 Queremos mediante esta peregrinación, a través de las obras de misericordia, llevar la misericordia de Dios a los hombres y a la vez encaminar a los hombres hacia la misericordia de Dios, para que al final del viaje lleguemos todos juntos a experimentar el abrazo del padre que al vernos aparecer desde el umbral de la Puerta sale corriendo a nuestro encuentro. 
Os invitamos a embarcar con nosotros en este viaje. Mes a mes iremos transmitiendo la obra de misericordia con la que haremos vida concreta nuestro peregrinaje.