SIEMPRE, DONDE ESTÁN LOS CONSAGRADOS…



… SIEMPRE HAY ALEGRÍA




Con estas palabras el Papa Francisco se dirige a todos los consagrados. Eso es, nos exhorta a estar alegres, con esa alegría que brota del corazón que se ha dejado encontrar, alcanzar y transformar por el Amor y la misericordia del Señor. 

Hoy se nos abre un año de bendición, EL AÑO DE LA VIDA CONSAGRADA.

Los consagrados somos ese testimonio de Cristo, es decir, «una memoria viviente del modo de existir y de obrar de Jesús como Verbo encarnado ante el Padre y ante los hermanos»  (VC 22).

Somos ese instrumento de Dios para llevar a cabo ese descubrimiento y conocimiento de Dios. Estamos llamados a ¡despertar al mundo!;  llamados a proclamar que no estamos solos, que tenemos la certeza de que Dios esta ahí y de que su cercanía de Padre llega continuamente a nosotros.

Pidamos a la Virgen María, modelo fiel de todos los consagrados, que nos ayude a vivir este año con los deseos del primer amor, aquel que nos hizo dejarlo todo para seguir al Señor. Que conceda a todos los consagrados la fidelidad, perseverancia y un amor intenso a Jesús Esposo, Amigo y Maestro.

Y tú… ¿por qué no te atreves a preguntarle al Señor como Francisco: «Señor, ¿qué quieres que haga?»