SI CONOCIERAS…

… EL DON DE DIOS.

La Santa Madre Iglesia pone siempre su empeño en que cada uno viva desde lo profundo este tiempo de Cuaresma. La Liturgia nos va marcando un itinerario hacia la Pascua. El Santo Padre, como Vicario de Cristo, nos ofrece un mensaje en el que nos dice:

«La petición de Jesús a la samaritana: «Dame de beber» (Jn 4, 7), que se lee en la liturgia del tercer domingo, expresa la pasión de Dios por todo hombre y quiere suscitar en nuestro corazón el deseo del don del «agua que brota para vida eterna» (v. 14): es el don del Espíritu Santo, que hace de los cristianos «adoradores verdaderos» capaces de orar al Padre «en espíritu y en verdad» (v. 23). ¡Sólo esta agua puede apagar nuestra sed de bien, de verdad y de belleza! Sólo esta agua, que nos da el Hijo, irriga los desiertos del alma inquieta e insatisfecha, «hasta que descanse en Dios», según las célebres palabras de san Agustín.»

Que el Señor nos ilumine, para que saciemos nuestra sed en la fuente del agua viva. Las palabras de Jesús «dame de beber», ¿tienen eco en tu corazón?