¡SEÑOR MÍO…

…Y DIOS MÍO!

 Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:«Paz a vosotros».
Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente».
Contestó Tomás: «¡Señor mío y Dios mío!»
Jesús le dijo:«¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto». (Jn 20, 19-31)

 ¿Qué es la Pascua?
Son cincuenta días para reconocer la grandeza del Señor y nuestra nada, para levantarnos de nuestras caidas, para subir y no descender, para amar sin limites a quien por nosotros venció a la muerte. Es el tiempo de gritar al mundo como Tomás: ¡SEÑOR MÍO Y DIOS MÍO!.

Pascua es el paso de Jesús por nuestra vida, por el mundo; es el paso del hombre viejo al hombre nuevo capaz de amar, de acoger, de creer. Pascua eres tu, Señor resucitado, rompiendo las barreras de nuestra vida y convirtiendo nuestro corazón de piedra en un corazón de carne. Pascua es ver a Jesús transfigurado, glorioso, vencendor; es morir con Cristo para vivir junto a Él; es ¡el Gran Día del Señor! Es la alegría de mirar al cielo y sentir los ojos de Cristo traspasar nuestro corazón, es extender las manos y saber que es el mismo Jesús es el que está a nuestro lado.