“SED SANTOS…

como
vuestro Padre celestial es santo”
Hoy junto con toda la Iglesia, celebramos la Solemnidad de
todos los Santos. “El Consorcio con los santos nos une con Cristo, de quien dimana, como de Fuente y Cabeza, toda la gracia y la vida del mismo pueblo de Dios. Conviene, pues, en sumo
grado, que amemos a estos amigos y coherederos de Jesucristo, hermanos también
nuestros y eximios bienhechores; rindamos a Dios las debidas gracias por ello: invoquémoslos humildemente; y para
impetrar de Dios beneficios por medio de su Hijo Jesucristo, único Redentor y
Salvador nuestro, acudamos a sus
oraciones, ayuda y auxilios”.
(Constitución sobre la Iglesia, Vaticano
II)
        La multitud de
hombres y mujeres que hoy celebramos coinciden en esa unión vital con Cristo.
Cada uno la expresó de una forma distinta, pero en todos se daba la misma
realidad: era el amor de Cristo el que los sostenía y guiaba.

     Los santos permanecen para nosotros, no sólo
como recuerdo y hechos, sino, sobre todo, como fuerza y vida. Los santos nos animan y ayudan a intentar vivir el Evangelio lo mejor posible, como ellos lo
vivieron. No olvidemos que todos estamos llamados a la santidad. Ser santos
es querer seguir a Jesús, actuar como Él, hacer el bien como Él, amar como Él.
SER SANTO ES SER AMIGO DE JESÚS.