SANTA LUCÍA…

… VIRGEN Y MÁRTIR.

Padeció martirio en Siracusa, hacia el año 304, durante la persecución de Diocleciano. De familia noble, se consagró a Cristo, renunció al matrimonio y entregó todos sus bienes a los pobres. Su prometido la denunció por ello, y fue encarcelada, toturada y decapitada.
Ante el pretor contestó intrépida: «No tengo miedo a vuestras amenazas. Soy de Jesucristo y como le pertenezco, Él sabrá defenderme y me dará fuerzas para poder resistir cuantos tormentos queráis descargar sobre mí. Soy templo vivo de Dios y no lo podréis profanar».
Su culto se difunidió inmediatamente tras su muerte. Aparece representada con los ojos sobre una bandeja, como podemos observar en la imagen, además de la palma o la espada, y se le invoca contra las oftalmías y las hemorragias.