¿REALIDAD?

…¿FICCIÓN?

Repetimos: ¡¡¡NO ES UN CUENTO DE HADAS!!! El pasado mes de Enero, Novipost fue al cine. Sí, como leéis, lástima que la película que vimos no esté aún en las grandes carteleras pues recomendamos a todos que la veáis en cuanto os sea posible.¡Ah, sí!, se nos olvidaba: fuimos a ver «Mary’s land», una producción de Juan Manuel Cotelo. Como todo lo que hace este «gran instrumento de Dios», Tierra de María causó en nosotras y en muchos de los que allí estábamos, sentimientos muy diversos, pero igual de grandes y bellos…
Desde entonces nos cuestionamos qué lugar ocupa la santísima Virgen María en nuestras vidas, si confiamos en ella, si creemos ciertamente en su intercesión… o si a nosotras – futuras religiosas – también nos puede llegar la duda de creer que todo es un cuento de hadas. Después de ver y escuchar los testimonios que se recogen en la película y experimentar las gracias que la Madre de Dios nos alcanza de su Hijo, queríamos haceros participes de lo que Nuestra Buena Madre supone en nuestras vidas. Es cierto que para hablar de ELLA el lenguaje humano se queda corto, pues, por muchos calificativos que busquemos, nunca podrán expresar las palabras tan gran Misterio de Amor, Entrega y Servicio.
La Señora… La Virgen de Guadalupe, La Milagrosa, La Madonnina, La Virgen de la Oliva, La Virgen de la Altagracia, La Divina Niña, La Virgen del Mayor Dolor, La Virgen de Fátima… o Nuestra Señora de Lourdes, que hoy celebramos, puede ser invocada de muchas maneras, pero es siempre la misma. Su corazón no tiene límite, es inmensamente grande, bondadoso y misericordioso porque no podía ser de otra manera el corazón que diera vida, que transmitiera el amor al Amor de los amores. 
Lo dicho; aquí os dejamos una pequeña parte de quien es la Virgen María, y el lugar que ocupa en este Noviciado de Hermanas Franciscanas de los Sagrados Corazones:

Madre Concepción: ¡Es mi MADRE!. El Señor me la entregó en la Cruz. Ella me da todo su amor, me educa, me guía y me acompaña; todo desde la sencillez y el silencio. Me gusta estar con Ella en su casa de Nazareth: hablarle y dejar en su corazón mis alegrías y también mis miedos y tristezas, o simplemente estar con Ella, sentir su calor de Madre. El rezo del Rosario también me une mucho a Ella en los grandes misterios de su Hijo. ¿Qué más deciros? Que, después del Hijo, Ella es el mejor regalo que Dios nos ha hecho.

Hna. Fátima: Para mí, la Virgen María, después del Señor, es el regalo más grande que mi Señor me pudo dar en el momento crucial de su vida al dármela como Madre en la cruz. Eso es lo que es para mí, una «MADRE», mi dulce y tierna Madre, la que me lleva de la mano para darme a conocer a su Hijo, la que me enseña a escucharle y hacer lo que Él me dice… ella, es mi MADRE.

Hna. Madeleiny: María es mi Madre, la que todos los hombres necesitamos como la brisa suave después de una jornada de trabajo; es en mi vida fuerza y refugio, báculo que sostiene mis pasos, espejo transparente donde examino mi fidelidad a Dios. En este tiempo de noviciado es la ternura hecha unción que me anima a ser valiente, a darlo todo. Es el testamento de Cristo, el mayor regalo hecho a la humanidad. Es la mano amorosa que me ayuda a seguir luchando; es mi Madre.



Hna. Sandra: Como dice la canción «desde que yo era muy niña has estado junto a mí» pero mi cariño hacia Ti se concentraba en momentos señalados. Tarde recurrí a los cuidados maternales de quien siempre estuvo presente en mi vida pero ahora sé que María, la Señora, es más que eso, es mi Dulce Madre, es mi sostén, mi refugio, el modelo de entrega y fidelidad… es la protectora de mi vocación, pues «ella lo ha hecho todo», ella hace posible que cada día renueve mis deseos de pertenecerle sólo a Él, a mi Jesús. A ella recurro cada mañana pidiéndole un corazón puro, virginal, vacío de todo y de mí misma. En Ti Madre confié y nunca me has dejado. Gracias por tu Sí. Ayúdame para que el mío llegue a ser prolongación del tuyo. 

Hna. Laura: La Virgen María es mi Madre con todo lo que eso conlleva. Es alguien que me quiere, que me cuida, que me espera con los brazos abiertos cuando me siento abatida; es mi seguridad en mis temores, es quien nunca me muestra un rostro severo después de haber «metido la pata»; más bien, quien me corrige dulcemente y ¿cómo no?, es quien me lleva y me entrega a Jesús.

Hna. María Jesús: La Virgen María es esa Madre que cuida y vela de mí, para que en ningún momento aparte mi mirada de Aquel que un día se fijó en mí. Es ese gran regalo y modelo más perfecto en quién fijarme en este camino de entrega al Señor. En la contemplación de su corazón, aprendo la actitud de humildad, disponibilidad, silencio, entrega y abandono para vivir este «tiempo preciosísimo de Noviciado». Ella es la que me lleva a Jesús, por eso, cada día, le pido que guarde mi sí en su corazón y que me ayude a amar cada vez más y más al Señor.

Hna. Milagros Inmaculada: Ella es mi Madre, en quien, en mis momentos de alegría, de soledad, de dolor, descargo todo mi corazón delante de ella y me dejo guiar por su ternura y su paz. Es en quien encuentro el ejemplo para cada día caminar con su silencio, disponibilidad y su entrega total. Ella es la estrella que ilumina mi camino, la luz que brilla en medio de la noche oscura. Ella es quien me ayuda a repetir mi sí constantemente hasta llegar a decir: «Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad». 



Hna. Yahaira: Tanto admiro y amo a la Virgen Santísima porque es Madre de Dios y Madre de todos nosotros pecadores. Ella, con su amor maternal nos acoge en su Inmaculado Corazón. Mi linda Virgencita nunca me ha dejado sola y cuando más necesitaba ayuda, Ella, con su ternura infinita, me cogió en sus brazos y me cubrió con su manto sagrado, y me ha traído esa paz y esas fuerzas para seguir adelante con la certeza de que siempre está a mi lado, en momentos de oscuridad y de luz. ¡Oh Madre, más si mi amor te olvidare tú no te olvides de mí!. Gracias, Madre Santísima, te pido me hagas amar más a Jesús. 



Nosotras hemos querido, con esta noticia, acercar a quien nos lea a la Madre de Dios, pero ¿no queréis hacernos participes a nosotras de lo que supone la Virgen en vuestra vida, o alguna experiencia que halláis vivido con ella? Esperamos vuestros comentarios.

Unidos en los Sagrados Corazones, oramos por todos.