PIDO AL ESPÍRITU SANTO…

…ME ILUMINE DIARIAMENTE.
Hoy la Iglesia celebra la Solemnidad de Pentecostés, la venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles, que perseveraban unánimes en la oración con algunas mujeres y con María la Madre de Jesús (Hech 1, 14). Pero esto no fue un hecho aislado en la vida de la Iglesia. El Paráclito la santifica continuamente, y también santifica a cada alma. 
Hoy a nosotros también el Espíritu Santo, como a Madre Carmen, nos pide disponibilidad y docilidad a su acción siempre nueva y creadora. Sólo Él puede mantener la autenticidad de nuestra vida cristiana. Todos tenemos la misión de anunciar las maravillas que ha hecho Dios en su Hijo y en todos aquellos que creen en Él. Somos ya un pueblo santo para publicar las grandezas de Aquel que nos sacó de las tinieblas a su luz admirable (1 Pdr 2, 9).
Pedimos al «Dador de Vida» que nos robustezca, nos libre y nos salve: 

Ven, Espíritu
Santo, y envía desde el cielo un rayo de tu luz. Ven, padre de los pobres; ven
dador de las gracias; ven, lumbre de los corazones. Consolador óptimo, dulce
huésped del alma, dulce refrigerio. Descanso en el trabajo, en el ardor
tranquilidad, consuelo en el llanto. ¡Oh luz santísima!, llena lo más íntimo de
los corazones de tus fieles (…). Concede a tus fieles que en Ti confían, tus
siete sagrados dones. Dales el mérito de la virtud, dales el puerto de la
salvación, dales el eterno gozo.