NO TENGÁIS MIEDO…

…Abrid de par en par las puertas a Cristo
Hoy con gran alegría recordamos a San Juan Pablo II, el Papa
viajero, nuestro Papa, el Papa que tantos y tantas de nosotras hemos conocido y
hemos querido.
Muchos de los sacerdotes y religiosas y también de los
matrimonios cristianos de hoy fueron jóvenes entusiasmados por las palabras que
el Señor les dirigía por boca del querido Papa.
Fue San Juan Pablo II quien instituyó la fiesta de la Divina
Misericordia, en el domingo siguiente al de Pascua. Impulsó, con fuerza, la
devoción a la Divina Misericordia. Él mismo se dejó empapar por la Misericordia
de Dios y la derramó a raudales en episodios conmovedores de su vida,
como
aquella inolvidable confesión en la que el Papa convaleciente del atentado, perdonaba
los pecados de su agresor.
Recordando a este Papa apóstol de la misericordia, pidamos a
Dios, al finalizar este Año Santo, que nos ayude a entender el mensaje que él, San
Juan Pablo II,  nos dejó con su vida y sus palabras:
“La verdadera reconciliación entre hombres enfrentados y
enemistados solo es posible si se dejan reconciliar al mismo tiempo con Dios”