NO SOY NADA…

… SIN TI, SEÑOR.

El pasado día 22, nuestra Hermana Milagros tomaba el santo Hábito de nuestra Congregación. Hoy le preguntamos a ella qué supone el revestirse de Cristo; es decir, qué significa convertirse en signo del Amor de Dios en medio del mundo.

Señor me has seducido y yo me he
dejado conducir por tus sendas de amor. Me has hablado al corazón, y deseas que
sea sólo para ti. Puedo sentir en mi corazón el gran amor y la misericordia,
que has tenido para conmigo. No te ha importado lo que haya sido porque tu
misericordia ha triunfado sobre mí. Gracias, mi Señor,  por tanto amor, por darme la oportunidad de
formar parte de esta gran familia de » Hermanas Franciscanas de los Sagrados Corazones».


Gracias Madre Santa por tu respuesta
al Padre, por enseñarme la actitud que debo de tener ante Dios y ante la vida.
Hoy, verdaderamente y desde lo más hondo de mi corazón,  puedo decir a voz en grito: «Franciscana para siempre quiero ser» 

Sólo así el Señor vuelve a derramar sobre ella su infinita misericordia, la toma de la mano y la introduce en el océano insondable de su Amor. 
Pidamos para que nuestra hermana sepa andar este nuevo camino siempre de la mano amiga de nuestra Madre María.