«NO NOS CANSEMOS…

… DE HACER EL BIEN…”

«La Cuaresma  es un tiempo propicio para sembrar el
bien
con
vistas a la cosecha. Nos invita a
la conversión, a cambiar de mentalidad, para que la verdad y
la belleza de nuestra vida no
radiquen tanto en el poseer cuanto en el dar, no estén tanto
en el acumular cuanto en sembrar el
bien y compartir.

Durante la Cuaresma estamos llamados aresponder al
don de Diosacogiendo su Palabra «viva y eficaz». La escucha asidua de
la Palabra de
Dios nos hace madurar una docilidad que nos dispone a acoger su obra en
nosotros
que hace fecunda nuestra vida.

Un primer fruto del bien que sembramos lo tenemos en nosotros
mismos y en nuestras    relaciones
cotidianas, incluso en los más pequeños gestos de bondad
. En
Dios no se
pierde ningún acto de amor, por más pequeño que sea, no se pierde ningún
«cansancio
generoso».

Nos llama también a poner nuestra fe ynuestra
esperanza en el Señor porque sólo con los ojos fijos en Cristo resucitado
podemos
acoger la exhortación del Apóstol: «No nos cansemos de hacer el bien».

En este tiempo de conversión, apoyándonos en lagracia de
Dios y en la comunión de la Iglesia, no nos cansemos de sembrar el bien. El
ayuno
prepara el terreno, la oración riega, la caridad fecunda.

Que la Virgen María, en cuyo seno brotó el Salvador y que
«conservaba todas estas cosas y las
meditaba en su corazón» (Lc 2,19) nos
obtenga el don de la paciencia y permanezca a nuestro
lado con su
presencia maternal, para que este tiempo de conversión dé frutos de salvación
eterna».

 

(Del mensaje del Papa Francisco para esta Cuaresma 2022)