MODELO DE SANTIDAD…

….EN EL AMOR.

Este es San Luis Gonzaga, modelo indicado para la juventud y patrono de los novicios, un maestro de la perfección y un experimentado guía hacia la santidad.
Lo es por ser en apariencia exterior y compostura, modesto; humilde en sí mismo, afable y benigno para con los otros; obedientísimo a los superiores; devoto para con Dios; Con gran gusto se aplicaba a los ejercicios más viles, como si no estuviera acostumbrado a ser servido sino a servir, juzgando que para ser buen religioso el mejor medio es tomar la regla y mirarse en ella como en un espejo, guardando exactamente todos sus puntos por mínimos que fueran.
Tenía tanta reverencia y respeto a los demás novicios, como si fuera el menor de todos. Refrenaba sus sentidos con tal vigor que teniendo ojos no veía y teniendo oídos no oía. En su hablar guardaba por extremo la verdad con sinceridad y llaneza. Fue capaz de alcanzar el menosprecio de sí mismo porque tenía delante de sus ojos y en su corazón a Jesucristo abatido y humillado…

Pero, ¿por qué un joven del siglo XVI sigue siendo hoy modelo de juventud y de novicios? San Luis enseña a la juventud de hoy, y a nosotras novicias, que «hay que entrenarse para saber esforzarse cuando haga falta.
El que no sabe decir no cuando pudiera decir sí, no sabrá decir no cuando tenga que decir no».

Nosotras que queremos seguir a Cristo hasta configurarnos con Él, tenemos en San Luis un gran ramillete de virtudes que imitar. Para ello contamos con este «Preciosísimo tiempo de Noviciado» que hemos de saber aprovechar como él hizo, fijos los ojos en Cristo, de la mano de María, Nuestra Madre y Compañera, hasta decir con este gran santo: «Este es el lugar de mi descanso; aquí habitaré porque así lo he deseado».