…AHORA ES EL DÍA DE LA SALVACIÓN»
Esta frase resume el sentido que los cristianos damos al Miércoles de Ceniza, celebración con la que comenzamos la CUARESMA, tiempo de gracia y de salvación que Dios nos regala.
Es tiempo de «convertirnos de todo corazón», tiempo de «volvernos hacia Dios que es compasivo y misericordioso», tiempo de pedir a Dios que cambie nuestro corazón de piedra en «un corazón nuevo para poder acoger la alegría de la salvación».
Para ello, la Iglesia nos propone:
ORACIÓN: Encuentro profundo con Dios y con nosotros mismos; atenta escucha de la Palabra en humilde reconocimiento de nuestra debilidad y en respuesta generosa a sus planes.
AYUNO: No sólo de alimentos sino también de todo lo que es superfluo e innecesario. En busca de una sobriedad y austeridad que nos una con la Pasión y Muerte de Cristo y que sirva de camino para la resurrección en nosotros y en los demás.
LIMOSNA: Dar, no aquello que nos sobra, sino darnos a nosotros mismos, darnos en amor, entrega, servicio…
Que esta Cuaresma no sea una más; que estos cuarenta días nos sirvan de verdad para acercarnos más al Misterio Pascual, deseando de todo corazón convertir nuestras vidas a la luz de Cristo.
«Que durante esta Cuaresma, durante la cual nos preparamos a celebrar el acontecimiento de la cruz y la resurrección, mediante la cual el amor de Dios redimió al mundo e iluminó la historia, os deseo a todos que viváis este tiempo precioso reavivando la fe en Jesucristo, para entrar en su mismo torrente de amor por el Padre y por cada hermano y hermana que encontramos en nuestra vida».
Con estas palabras del Santo Padre, os deseamos a todos que este sea un tiempo de verdadero encuentro con Cristo.
