MILAGRO DE AMOR TAN INFINITO…

… EN QUE TU MI DIOS TE OLVIDAS DE TU GLORIA Y DE TU MAJESTAD POR MÍ.

SOLEMNIDAD DEL CUERPO Y LA SANGRE DEL SEÑOR

Jesús, me dices que tu cuerpo “es verdadero alimento” y tu sangre “verdadera bebida”: cómo quisiera que estas palabras fueran verdaderamente creativas, es decir, que produjeran lo que significan. Cómo quisiera llegar a ser una humanidad añadida a la tuya: dejarme asimilar por ti de manera que pudiera decir con San Pablo: “Ya no soy yo quien vivo, sino que es Cristo el que vive en mí”. Ya no soy yo quien piensa- habla- actúa, sino que eres tú el que piensas- hablas y actúas en mí y conmigo. Tú me dices: “Si alguien se alimenta de mí, yo estoy en él y él en mí”: cómo quisiera trabajar- pensar- hablar permaneciendo en ti.  

Jesús, Pan de Vida, manjar de los manjares, sé tú el único alimento que sacie la sed y el hambre de mi alma. Yo creo, espero,  te adoro y te amo.