MARÍA, ESTRELLA DE NUESTRA ESPERANZA…

…que nos alumbra el camino

Nuestra dulce y querida Madre ha subido al cielo, ensalzada sobre los coros de los ángeles y por el mismo Jesús coronada como Reina del Cielo y de la Tierra; pero aunque nos parezca tan grande en la gloria, es
siempre la humilde Virgen, la piadosa Madre de los hijos desterrados.
Su mirada aún desde aquel trono de gloria, se dirigen siempre hacia la tierra y es en nosotros que Ella ha puesto su morada; pero quiere que por nuestra parte formemos como un nido, un nido ardiente de amor, en su propio corazón. 


Unámonos a María. La gloria no la separa de nosotros y es siempre la Madre dulcísima de los goces de Belén y de las alegrías de Nazareth. Sólo desea de nosotros un completo abandono en Ella, un deseo ardiente de amarla sin límites y sin medida. (Sta. María Magdalena de Pazzis)