LOS SANTOS…

QUE NOS GUÍAN ESTE MES
                                                                            » QUIERO SER CORAZÓN
                                                                                         DEL AMOR QUE SE OLVIDÓ.»




«Quiero vivir largo tiempo 
si así ,Señor tu deseas,
o, si te place contigo 
volar al cielo quisiera. 
El amor fuego sagrado,
de consumirse no cesa:
vida o muerte ,¿Que me importa? 
¡Amarte mi gloria es esta!»
(Sta Teresita)

Oh Santa Teresita del Niño Jesús, te pedimos que intercedas ante el Señor para que nos conceda un amor tan grande  como el tuyo. Tú que sabes de renuncia, de sacrificio y de humillación , danos amar a Jesús en su dolor y haz que aprendamos de ti a ser buenas religiosas entregando del todo el corazón, olvidándonos de nosotras mismas y entrando por el camino de la sencillez para alcanzar la gloria que viene de la cruz.
¡Danos tu celo de almas y ayúdanos a querer ser el Amor, que da vida y renueva a la Iglesia!.
Santa Teresita, patrona de las misiones. Ruega por nosotros.




                                                                             
                                                                                                    «EL AMOR NO ES AMADO»








El poverello de Asís, tan de corazón amó al Señor que no dudó en hacerse trovador; y es que el amor de Francisco nos enseña que no hay otro Señor, sino el único, omnipotente, sumo y eterno Dios.
Se convirtió, así, en Evangelio vivo, llegando, incluso, a configurarse con Cristo. El se despojó de todo y tomó como esposa a «dama pobreza», para parecerse en todo a su Cristo pobre y humilde.
Su vida fue una continua alabanza al Creador, invitando a las criaturas a bendecirle.

Con francisco vemos el ideal de Cristo, vemos a Cristo allí donde se encuentra más humillado: Belén, Calvario y Eucaristía. Mirando a Francisco aprendemos a ser pequeños, aprendemos a servir a nuestros hermanos; pero sobre todo, aprendemos a adorar a nuestro Señor.

San Francisco de Asís, padre y hermano nuestro en los caminos del Santo Evangelio, ¡ruega por nosotros!