JUNTO AL HIJO…

…ESTÁ LA MADRE.

“…Hablábamos, pues, los dos solos, muy dulcemente y, olvidando lo que queda atrás y lanzándonos hacia lo que veíamos por delante, nos preguntábamos ante la verdad presente, que eres Tú; cómo sería la vida eterna de los santos, aquella que ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el hombre puede pensar. Y abríamos la boca de nuestro corazón, ávidos de las corrientes de tu fuente, la fuente de vida que hay en ti…”  (Confesiones  Libro 9,10,23-11,28 )

Al hablar de esta Santa no podemos menos de hacerlo de San Agustín, madre e hijo han andado juntos el camino hacia Cristo.
Santa Mónica ejemplo de perseverancia e infatigable luchadora por la conversión de su marido y de su hijo San Agustín.
El papa Francisco presenta a san Agustín y a santa Mónica como modelos de “corazón inquieto” y entregado a los demás.
 Ellos nos invitan a dirigirnos con confianza a María, trono de la Sabiduría. A ella encomendamos a los padres cristianos, para que, como Mónica, acompañen con el ejemplo y la oración el camino de sus hijos”.
Pedimos al Señor que por intercesión de estos dos Santos nos conceda la gracia de crecer en la fe y de perseverar en la oración. 



«Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Y

he aquí que tú estabas dentro de mí y yo fuera, y por fuera te buscaba; y 


deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste. 

Tú estabas conmigo, mas yo no lo estaba contigo. Reteníanme lejos de ti 

aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no serian . Llamaste y clamaste, 

y rompiste mi sordera; brillaste y resplandeciste, y fugaste mi ceguera; 

exhalaste tu perfume y respiré, y suspiro por ti; gusté de ti, y siento 

hambre y sed, me tocaste, y abraséme en tu paz». (San Agustín)