JUAN XXIII…

… Obedientia et pax
Este fue el lema del querido Papa JUAN XXIII, lo eligió con la ayuda del Espíritu Santo cuando, por sorpresa para él, fue nombrado Obispo. Con él expresa todo lo que fue antes de ser obispo y que mantuvo durante su Pontificado y hasta el fin de sus días: Obediencia, a la Santa Madre Iglesia, que le llevó a aceptar cargos como el de visitador apostólico en Bulgaria y el de Delegado papal en Turquía y Grecia, y  más tarde, el de nuncio en Francia y, al fin, la de Obispo de Roma y Pontífice de la Iglesia Católica… en medio de todas estas tareas que la Iglesia le encomendó, fue fiel y obediente no sólo a sus superiores sino también a las inspiraciones  del Espíritu Santo, que le llevó a sorprender a todos con la convocatoria del Concilio Vaticano II. A pesar de las oposiciones de algunos,  nunca se amedrentó; sabía bien que la idea era de Dios y no tenía que temer si lo que hacía era Su Voluntad.

Juan XXIII fue también hombre de paz, no sólo porque en cualquier lugar que se encontrase y fuesen quienes fuesen los que le rodeaban encontraban  en él un amigo , creando puentes donde había muros, sino también porque transmitía la paz que él mismo recibía de Dios y que se dejaba transparentar en su mirada. 
En este día en que la Iglesia festeja a este SantoPontífice, queremos compartir con vosotros una de sus frases más profundas:
» Dios es mi gran Dueño que con inaudita bondad me ha sacado
de la nada para que lo alabe, lo ame, le sirva y procure su honor, por lo cual,
todas mis acciones, todos mis pensamientos, todas mis respiraciones deben
tender sólo a esto: para mayor Gloria de Dios.»