JESUCRISTO…

SUMO Y ETERNO SACERDOTE.

“Tenemos, pues, un sumo sacerdote excepcional, que ha entrado en el mismo cielo, Jesús, el Hijo de Dios. Esto es suficiente para que nos mantengamos firmes en la fe que profesamos. 
Nuestro sumo sacerdote no se queda indiferente ante nuestras debilidades, pues ha sido probado en todo igual que nosotros, a excepción del pecado. 
Por lo tanto, acerquémonos con plena confianza a la sede de la gracia, a fin de obtener misericordia y hallar la gracia del auxilio oportuno. “

Hoy Jueves posterior a Pentecostés, celebramos la fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote
El sacerdocio de Jesús continúa presente en medio de la Iglesia: el don de su vida por sus discípulos continúa vivo en aquellos que junto con Él son llamados a hacer lo mismo. Esto se realiza en la liturgia, en una vida de dedicación completa al servicio de los demás y, sobre todo, en la configuración de la propia persona con Jesús Eucaristía. Como dice san Juan Eudes: “El Corazón de Jesús no es solamente el Templo, sino el altar del divino amor. Él es el soberano Sacerdote que se ofrece continuamente con amor infinito. Ofrezcámonos con Él, que Él nos consuma enteramente en el fuego de amor de su corazón”.


Pidamos hoy especialmente por los sacerdotes para que el Señor siga llamando a muchos según su corazón y sean signos visibles del Amor de Cristo en medio del mundo.