«HACED ESTO…

… EN CONMEMORACIÓN MÍA».

«Con ansia he deseado comer esta Pascua con vosotros antes de padecer… Y tomó el pan, dió gracias, lo partió y se lo dió diciendo: «este es mi cuerpo que va a ser entregado por vosotros».

De igual modo, después de cenar, el cáliz, diciendo: «este cáliz es la Nueva Alianza en mi sangre, que va a ser derramada por vosotros».

Lo que ocurrió aquel Jueves Santo se convierte para nosotros en una garantía de que el Señor, aunque se vaya, se quedará de una forma misteriosa pero real. Se quedó en un trocito de pan, en todos los Sagrarios de todas las Iglesias del mundo para que todo el que quisiera buscarlo lo encontrara.

Señor, queremos estar junto a Ti. Quizás no se nos ocurran muchas cosas, pero queremos estar, queremos sentir tu amor como cuando nos acercamos a una hoguera. Queremos amarte, aprender a amar, aprender a callar, a escuchar, a no decir nada, simplemente ESTAR, como Tú estás.