«ESTE ES MI HIJO…

… EL AMADO, ESCUCHADLO»


Cristo es bautizado y el universo entero se purifica. Hoy, se nos revela un gran misterio: el Creador de los hombres purifica en el Jordán nuestros pecados. Jesús, el Hijo predilecto del Padre, nos abre el camino de la salvación con su bautismo, ya que «Dios Padre quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad» (1Tm 2, 3).

El Señor nos ofrece un bautismo de fuego que quema, convierte y purifica lo más profundo de nuestra persona.

Demos gracias al Señor por el sacramento del Bautismo que nos hace llamar a Dios, Padre, y por el cual, derrama su Espíritu sobre cada uno de nosotros. Pidámosle que nos conceda la gracia de ser lo que somos por el sacramento del Bautismo: imagen de Dios, hijos de Dios y templos del Espíritu Santo.