ENERO…

Dar buen consejo al que lo necesita y enseñar al que no sabe.
Este mes tenemos doble tarea, pero seguro que también tendremos doble ayuda del Señor. Nuestra barquita sigue avanzando y ha echado el ancla en el puerto de Enero. 



En él nos esperan: por un lado todos esos niños a los que Madre Carmen deseaba enseñar a conocer y amar a Dios… nosotras que somos sus hijas queremos en este mes (y siempre) unirnos a ella en este anhelo, ¿Se puede enseñar algo más grande? a conocer y amar a Dios… esto es, a ser feliz. Que el Señor nos ayude siempre a llevar a todos aquellos con los que nos encontramos en la vida esta lección de vida que nosotras un día también como antorcha encendida hemos recibido ¡BENDITO SEA DIOS QUE TANTO NOS QUIERE!

Nos esperan también todos aquellos que necesitan consejo, que le piden, pero no basta con cualquier consejo, la obra de misericordia es dar un buen consejo. ¿Cómo podemos nosotros, que somos pequeños y nos equivocamos tantas veces, conocer cual es el buen consejo? pues bien también en esta ocasión vienen las palabras de Madre Carmen a nuestro encuentro «No olvidemos que el mejor medio para hacer el bien es estar bien poseídas y penetradas del purísimo amor de Dios.» Sólo en la escucha atenta del Señor encontramos el consejo necesario para nuestra vida y para la de aquellos que nos piden ayuda. 

Os invitamos este mes: A aprovechar toda oportunidad de enseñar al que no sabe, ya sea sobre cosas temporales o espirituales, compartir lo que sabemos es ayudar al otro a llegar donde estamos . Y a estar atentos a la voz de Dios para poder aconsejar al prójimo. También a aceptar que siempre nos quedará mucho por aprender, pues la sabiduría de Dios es infinita y la nuestra muy limitada, Como decía Einstein «Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas.». Y a saber recibir con alegría y gratitud los consejos que nos dan, aunque a veces vengan sin pedirlo o no nos sean agradables.