EN EL CORAZÓN DE MI MADRE LA IGLESIA…

…Yo seré el amor

Hoy es el día de la más joven doctora de la Iglesia: Sta. Teresita
del Niño Jesús, que ya desde pequeña soñaba sólo en ser el juguetito del Niño
Jesús, y pensaba que en su pequeñez extrema no podría llegar al cielo por la
escala de la virtud sino que, como «en un ascensorcito» tendría el Señor que subirla.
En un día como hoy la florecilla de Jesús veía por fin cumplidos sus deseos de «ser arrancada por Él y así diera fin a su destierro». 

Esta pequeña amiga dejó
señalado una bella manera de amar a Jesús: lo que ella llamaba el «caminito de la
infancia espiritual».
 

Aquí dejamos una de sus poesías de la que ella misma dijo “Ahí
está toda mi alma”
1. Hay almas en la tierra

que van,
en vano, en busca de la dicha.

No es ése
el caso mío:

yo llevo
la alegría dentro del corazón.

No es una
flor efímera, la tengo para siempre,

cada día
me manda al alma su sonrisa,

lo mismo
que una rosa de eterna primavera.

2. Soy,
en verdad, dichosa en demasía,

hago
siempre y en todo lo que deseo y quiero.

¿Cómo
podría yo no estar alegre,

cómo
ocultar mi júbilo?

Amar el
sufrimiento es mi alegría,

sonrío
cuando lloro.

Con
gratitud escojo la espina entre mis flores.

3. Cuando
el azul del cielo se oscurece

y parece
que el cielo me abandona,
mi
alegría es quedarme en medio de la sombra,

escondida
y pequeña.

Mi
alegría es cumplir siempre

la santa
voluntad de mi Jesús,

mi único
y solo amor.

Así, vivo
sin miedo,

amo el día
y la noche por igual.

4. Mi
alegría es ser pequeña, permanecer pequeña

así, si
alguna vez en el camino caigo,

me
levanto enseguida,

y mi
Jesús me coge de la mano.

Y
colmándole entonces de caricias,

le digo
que él es todo para mí…

Redoblo
mis ternuras cuando él se hurta a mi fe.

5. Mi
alegría es esconder a mis hermanas,

cuando
lloro, mis lágrimas,

que tiene
el sufrimiento sus encantos

cuando
velar sabemos con flores su aridez.

Quiero
sufrir, mas sin decir palabra,

para que
mi Jesús se sienta consolado,

que mi
alegría es ver cómo él sonríe

mientras
en el destierro está mi corazón.

6. Mi
alegría es luchar siempre, sin tregua ni descanso,

por poder
engendrar multitud de elegidos.

Es decir,
con ternura y muchas veces,

a mi
dulce Jesús:

«Por ti,
hermano divino, sufro gozosamente.

Mi
alegría en la tierra, mi única alegría,

es poder
alegrarte».

7. Quiero
seguir viviendo largo tiempo en la tierra,

si ése es
tu deseo, mi Señor.

Quiero
seguirte al cielo,

si te
complace a ti.

El fuego
de la patria,

que es el
amor,

sin cesar
me consume.

¿Qué me
importa mi vida? ¿Qué me importa la muerte?

¡Amarte,
ése es mi gozo!

¡Mi única
dicha, amarte…!