EL QUE NO ESTA CONMIGO…

… ESTA CONTRA MI.

Jesús, una vez más, nos hace ver en el Evangelio que ha venido para salvar a todos; que Él no es propiedad de nadie, que hay personas que buscan con sinceridad el sentido último y la Verdad definitiva de su existencia y del mundo. Esta exigencia constituye una invitación a ponerse en camino para encontrar a Aquel que no buscaríamos si no hubiera ya venido.

Pidamos al Señor que nos conceda ser signos de su Amor en el mundo, que nuestra vida lleve a las personas  a Dios, que seamos testimonio y prueba de que aceptar a Cristo como Camino, Verdad y Vida, llena las más altas aspiraciones del corazón.