DICHOSA TÚ QUE TE LLAMAS…

… ESPOSA DE JESUCRISTO.

Santa Clara estuvo enferma 27 años en el convento de San
Damian, soportando todos los sufrimientos de su enfermedad con paciencia
heroica. En su lecho bordaba, hacía costuras y oraba sin cesar. El Sumo
Pontífice la visitó dos veces y exclamó «Ojalá yo tuviera tan poquita
necesidad de ser perdonado como la que tiene esta santa monjita».
 Cardenales y obispos iban a visitarla y a pedirle sus
consejos.
 le leían a Clara, la Pasión de Jesús mientras ella agonizaba. La santa repetía: «Desde que
me dediqué a pensar y meditar en la Pasión y Muerte de Nuestro Señor
Jesucristo, ya los dolores y sufrimientos no me desaniman sino que me
consuelan».
El 10 de agosto del año 1253 a los 60 años de edad y 41
años de ser religiosa, y dos días después de que su regla sea aprobada por el
Papa, se fue al cielo a recibir su premio. En sus manos, estaba la regla
bendita, por la que ella dio su vida.
 Cuando el Señor ve que el mundo está tomando rumbos
equivocados o completamente opuestos al Evangelio, levanta mujeres y hombres
para que contrarresten y aplaquen los grandes males con grandes bienes. 

El Señor en su gran sabiduría y siendo el buen Pastor que
siempre cuida de su pueblo y de su salvación, nunca nos abandona y manda
profetas que con sus palabras y sus vidas nos recuerdan la verdad y nos
muestran el camino de regreso a El.
 Los santos nos revelan nuestros caminos
torcidos y nos enseñan como rectificarlos.