“DE LA MANO DE MARÍA…

… ofrezcámonos al AMOR por y con amor”
Ayer  celebrábamos junto con
toda la Iglesia la Presentación del Niño Jesús en el Templo y la purificación
de su santísima madre.
     Jesús es presentado en el templo para ser
ofrecido al Padre. Su presentación es como el ofertorio de su vida; el
sacrificio se consumará más tarde en el Calvario. María, aunque plenamente
consciente de su virginidad, se coloca a la par de las demás madres hebreas y,
confundida en medio de ellas, espera humildemente su turno, llevando consigo dos tórtolas,  que era el tributo de los pobres.
   Vemos de esta manera a Jesús y a María,
acompañados de José, sometidos voluntariamente a leyes que nada les obligan:
Jesús no tenía que ser rescatado, ni María tenía que ser purificada ¡Qué
lección de humildad y de respeto a la ley de Dios nos da la Sagrada Familia de
Nazaret!
     También fue ayer la clausura del AÑO DE LA
VIDA CONSAGRADA que el Papa Francisco convocó a finales del año 2014. Nos
unimos con mucha alegría, a todas las personas que han consagrado su vida
entera al servicio de Dios, e imploramos a Dios para que nos conceda la gracia
de permanecer fieles hasta el final. Que él nos haga luz para este mundo que
habita en tinieblas, que aumente nuestra fe, nos haga profundos en la
contemplación, más ardientes en la caridad, más serenos en la cruz y más
alegres en la virginidad.
Amén.
María, tú la Primera
Consagrada, ruega por nosotros.

   Les invitamos a seguir pidiendo al Señor
para envíe más trabajadores a su mies, pues es abundante la cosecha y pocos los
trabajadores.