CRISTO ES EL REY DEL UNIVERSO…

 …y de cada uno de nosotros.
Esta es una de las fiestas más importantes del calendario
litúrgico, porque celebramos que Cristo es el Rey del universo. Su Reino es el
Reino de la verdad y la vida, de la santidad y la gracia, de la justicia, del
amor y la paz.

En la fiesta de Cristo Rey celebramos que Cristo puede empezar a reinar en
nuestros corazones en el momento en que nosotros se lo permitamos, y así el
Reino de Dios puede hacerse presente en nuestra vida.
De esta forma vamos
instaurando, desde ahora, el Reino de Cristo en nosotros mismos y en nuestros
hogares, empresas y ambiente.
Para lograr que Jesús reine en nuestra vida, en primer lugar
debemos conocer a Cristo. La lectura y reflexión del Evangelio, la oración
personal y los sacramentos son medios para conocerlo y de los que se reciben
gracias que van abriendo nuestros corazones a su amor.
Acerquémonos a la Eucaristía, Dios mismo, para recibir de su
abundancia. Oremos con profundidad escuchando a Cristo que nos habla.
El tercer paso es imitar a Jesucristo. El amor nos llevará casi
sin darnos cuenta a pensar como Cristo, querer como Cristo y a sentir como
Cristo, viviendo una vida de verdadera caridad y autenticidad cristiana. Cuando
imitamos a Cristo conociéndolo y amándolo, entonces podemos experimentar que el
Reino de Cristo ha comenzado para nosotros.

Dedicar nuestra vida a la extensión del Reino de Cristo en la
tierra es lo mejor que podemos hacer, pues Cristo nos premiará con una alegría
y una paz profundas e imperturbables en todas las circunstancias de la vida.

La fiesta de Cristo Rey, al finalizar el año litúrgico es una
oportunidad de declarar públicamente que Cristo es el Rey de nuestras vidas, el
Rey de reyes, el Principio y el Fin de todo el Universo.