CORAZÓN DE CRISTO…

«Hay un corazón que late, que palpita en el Sagrario, el Corazón solitario, que se alimenta de amor…»

El domingo pasado celebramos con gran alegría la presencia del Señor en la Eucaristía, en la solemnidad del Corpus Christi. Él nos prometió que estaría con nosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Y ha cumplido su promesa haciéndose presente en el Pan Consagrado.


Él está con nosotros. Permanece dentro de un Sagrario, silencioso, esperando, perdonando y amando.

El amor está unido al sacrificio. ¡Miremos a la Cruz! El amor de Dios por mí, por ti, por todos, es tan grande que primero se hace niño y después extiende sus brazos en una cruz, dejando que su costado sea atravesado para que en él podamos escondernos.
Ahora, cuando miramos al Sagrario podemos decir: ¡Hay Alguien que me ama con locura! «¡Corazón de Jesucristo, dulce locura de amor!»