¿CÓMO PODRÍA LLEVAR UNA CORONA TAN PRECIOSA…

…ANTE UN REY CORONADO DE ESPINAS?

Cada 17 de noviembre la Iglesia celebra a Santa
Isabel de Hungría
, patrona de la Tercera Orden Regular de San Francisco, una
joven madre que quiso hacerse pobre entre los pobres, quiso derramar la
misericordia infinita que recibía del corazón de su Señor a los que la
rodeaban, pero sobre todo quiso servir a los más pobres y necesitados
reconociendo en ellos al Cristo pobre, al Cristo llagado.

Uno de los sacerdotes de su tiempo escribió de
ella: “Afirmo delante de Dios que raramente he visto una mujer de una actividad
tan intensa, unida a una vida de oración y de contemplación tan elevada”
.
Algunos religiosos franciscanos que la dirigían en su vida de total pobreza
afirman que, varias veces, cuando ella regresaba de sus horas de oración, la
vieron rodeada de resplandores y que sus ojos brillaban como luces muy
resplandecientes. El emperador Federico II afirmó: “La venerable Isabel, tan
amada de Dios, iluminó las tinieblas de este mundo como una estrella luminosa
en la noche oscura”.


Que el ejemplo de esta
santa nos aliente a dedicar nuestra vida y nuestros bienes a ayudar a los más
necesitados.