ADVIENTO…

…Tiempo de espera.

El pasado domingo comenzábamos este tiempo de Adviento y, a la vez, el nuevo año litúrgico. Adviento es tiempo de espera. En lo más profundo del corazón de cada hombre existe el anhelo de Dios que convierte la vida en una constante espera. Algunos no conocen lo que esperan, y esperan una cosa tras otra, sin que nada sea eso tan esperado. Nosotros sabemos bien, quien es Aquel a Quien esperamos: es Jesús, Palabra eterna del Padre, que pone su tienda entre nosotros. Él es el único sentido de nuestras vidas y de nuestra esperanza. El hace que nuestra espera no sea estéril, sino que, por amor, la llenemos de obras que a Él le agradan, y que suben ,como incienso, hasta donde Él está. Él hace que mientras dura esta jornada, estemos unidos y nos sostengamos unos a otros en la fe por medio de las palabras y también de la oración.

Queremos vivir este tiempo muy unidas a María;  Ella, como nadie, supo esperar a Jesús. Su esperanza fue siempre confiada y cierta porque sus ojos no se apartaron de Dios. Ella nos ayudará a preparar la venida de Jesús, para que, cuando llegue, encuentre su hogar en nuestro corazón.