16 DE ABRIL…

… PROFESIÓN DE SAN FRANCISCO.

«Consagrado a Dios, a Él sólo, su corazón se dedica enteramente a Él».
Hoy recordamos la entrega total de San Francisco a Dios, él prometió vivir en obediencia, sin nada propio y en castidad, para configurarse así con Jesucristo. Le bastó con ser fiel minuto a minuto, lo dejó todo, porque sólo cuando no se tiene nada, Dios se transforma en todo; Cristo pasó a ser el centro de su vida, por ello pudo llegar a repetir sin cansarse: «MI DIOS Y MI TODO».
Desde aquí queremos dar gracias al Señor por nuestro padre San Francisco porque gracias a la donación de su vida hoy nosotras, podemos formar parte de esta gran familia, la familia franciscana, con el deseo de ser en el mundo ¡EVANGELIO VIVIENTE!